¿Salta + Jujuy? Marzo 2024. La opción de vacacionar en ambas provincias sonaba atractiva y sobre todo porque el 2×1 suele ser una opción muy demandada ante la distancia de viajar al NOA («ya que vamos, hagamos todo»). Finalmente, aquella vez, decidimos Jujuy. «Pero en 2025 vamos a Salta». Y cumplimos con nuestra palabra. Ya de regreso, escribimos esta nota, colmados por la belleza de una provincia que superó todas nuestras expectativas.
Emprendimos un viaje en pareja de 8 noches y 9 días a Salta, La linda. Unas vacaciones muy esperadas ante la vorágine que vivimos día a día en Capital Federal: paisajes soñados de montañas de todos los colores, mates por rutas que no olvidaremos, una gastronomía de nivel acorde a estos tiempos, con excelentes precios, hotelería premium con historia, bodegas con vinos de altura exquisitos, y un recurso humano capacitado para el turismo.

Eso sí, aclaramos para continuar con el desglose diario de este viaje soñado por Salta, La Linda: nos movimos vía terrestre en una camioneta porque para conocer bien, cada rincón, cada paisaje, hay que MOVILIZARSE. HAY QUE VIAJAR.
Para que te deslumbre un paisaje, adentrarse en esa Pachamama bellísima del norte que tiene esta Nación, hay que recorrer varios kilómetros (máximo 300 KM). Y les aseguramos que no fue un martirio, sino todo lo contrario, fue la decisión más correcta, valió la pena y sin lugar a dudas lo volveríamos a hacer.

Antes de continuar, para que conozcan qué localidades visitamos de la hermosa Salta, bodegas, excursiones, rutas, hosterías, parajes, restaurantes, peñas, etc, NO NOS APUNAMOS, es un viaje para hacer en familia (vimos muchas familias, madre con hijo, amigas, amigos, incluso jubilados), y que en la mayoría de los locales gastronómicos y hoteles cuentan con MENUES SIN TACC.

Lunes 4 de agosto: El viaje comenzó en Salta capital. Nos hospedamos en el Del Vino Hotel Boutique, de una arquitectura colonial color pastel, con muebles antiguos, un patio interno de época, muy pintoresco con muchas flores y glorietas, y una pileta en la parte posterior, ubicado a 100 metros de la Estación de Tren y a unos 10 minutos de la Plaza 9 de Julio lo que sería el casco histórico de la ciudad.
La ciudad tiene muchas propuestas para brindar, por lo que decidimos dar un paseo a pie por el casco histórico, ya que alrededor de la plaza se encuentran la Catedral, Casa de Gobierno, Museos, etc, y habitan distintos locales gastronómicos donde se puede almorzar por tarifas accesibles para el bolsillo. Los menús ejecutivos oscilan entre los 10 mil y 16 mil pesos, que incluye postre y bebida. La primera noche cenamos en Bixi Coffe House, con ensaladas abundantes, con opciones de hamburguesas, milanesas, etc. La segunda noche cenamos en Patio San Francisco, a la vuelta de la hermosa Iglesia San Francisco, con menú entrada, plato principal, y postre con vino. Precio y calidad un 10.

Otro atractivo es la visita al teleférico de San Bernardo. El trayecto de ida en la cabina es de unos 15 minutos. Al llegar a la cima hay un mirador, baños y algunos lugares de artesanías para comprar. Ahí podes quedarte el tiempo que quieras hasta que decidas volver a bajar. Hay tarifas diferenciales para ciudadanos nacionales (aproximadamente $11.000 por persona) y extranjeros.

Ese mismo día, visitamos San Lorenzo, que es una localidad pequeña situada a unos 20 minutos de la capital que hace varias décadas atrás eran las casas quintas o de verano de las familias acomodadas de Salta. Es un lugar que se caracteriza por su paz y tranquilidad. Allí aprovechamos para ir al Spa Don Numas, donde probamos los distintos saunas y piletas con hidromasajes.
La jornada la cerramos allí, con una merienda con productos caseros con su dueña Josefina Saravia que tiene una historia muy interesante. Don Numas también tiene hotel, decorado con muebles ingleses y franceses, lo cual es importante por si también se desea encontrar el descanso en un solo lugar.

Martes 5 de agosto: Visita al Tren de las Nubes. La jornada arranca temprano. Alrededor de las 6.30/7 se toma un micro en la estación, que tiene un recorrido de aproximadamente tres horas. Durante ese trayecto, el bus va frenando para la toma de fotos en algunos puntos con vistas interesantes.
Uno de los lugares más lindos es la parada en Alfarcito, un pueblito con una historia fascinante sobre un Cura que le dio herramientas y conocimientos a los pueblos autóctonos. Allí te dan media hora para recorrer el museo, la Iglesia y un lugar para comprar artesanías. Esta es la última parada que hace el micro antes de tomar el tren.
Además te dan un refrigerio que está incluido en la compra del pasaje que podes elegir una infusión y algo rico para comer. ¡Importante! Llevar efectivo porque hay zonas en las que no hay señal para el uso de billeteras virtuales o home banking.

Una vez realizada esta etapa el bus sigue su camino hasta San Antonio de los Cobres, donde se abordará el Tren a las Nubes. Ahí también hay artesanías, venta de pulóveres, a precios más que económicos, hojas y caramelos de coca para evitar “apunarse”. Se recomienda ponerse dos hojas dentro de la boca en uno de los laterales, también comprar los caramelos, hablar poco, caminar lento, tomar agua, e incluso ponerle hoja de coca al termo del mate. En la foto se ve un pulóver que compró Gustavo por $20.000. Ese día Belén compró uno norteño fucsia por $16.000
En el tren hay comedor, y venta de empanadas. También podes llevarte algo para “engañar el estómago” o mate, debido a que se recomienda no comer pesado ni abundante por la altura. Alrededor de la 15 se puede almorzar en San Antonio de los Cobres. Luego se emprende el regreso para llegar a Salta capital alrededor de las 19.30/20.

Miércoles 6 de agosto: Salida bien tempranito a Cafayate. El trayecto dura alrededor de tres horas tranquilo, pero vale la pena todo el recorrido por la Ruta Provincial 68 (donde se filmó el episodio de Leonardo Sbaraglia en Relatos Salvajes) porque es una belleza, para apreciar La Quebrada de las Conchas.
Durante el recorrido se visita el mirador Tres Cruces, La Garganta del Diablo, y el Anfiteatro. Obras majestuosas que nos regala la Pachamama. También hay figuras creadas por la naturaleza conocidas popularmente como El Sapo, La ventana, el Obelisco, Los Castillos, que se pueden apreciar en el recorrido.

Se trata de una zona sin señal por lo que es importante tener carga en el celular para fotos, porque es digno de registrarlo, y dinero en efectivo, debido a que también hay artesanos y emprendedores en diversos parajes.
Llegada a Cafayate. Hicimos el check in en Hotel Patios de Cafayate que corresponde a la bodega El Esteco. Está todo en el mismo predio. Es una estancia colonial maravillosa, sacada de un cuento, con patio, aljibe, carretas en el ingreso, y un amplio comedor donde por la mañana sirven un desayuno continental con una gran variedad de opciones. Incluso para celíacos. También se puede almorzar o cenar con el menú de tres pasos (entrada, plato principal y postre) a 56 mil pesos.

En tanto, el almuerzo lo hicimos en la bodega Piatelli, donde optamos por el menú de tres pasos con 3 cepas para maridar y que tiene un costo de 50 mil pesos por persona. El paisaje de montañas y los viñedos se convierte en una postal inolvidable. También se puede hacer la degustación de vinos, que en nuestro caso por falta de tiempo, no llegamos a hacerlo.

Por la noche visitamos la Plaza principal de Cafayate rodeada por locales de artesanías y gastronomía. Por último, asistimos a La Peña de Doña Argentina, donde el show protagonizado por el músico Mauricio Tiberi, deleita al público con chacareras, sambas, y cualquier género folclórico que se te ocurra, mientras cenas algo rico para cerrar la noche (tienen empanadas salteñas Sin Tacc). Al regresar a la Estancia (reitero, sacada de un película), nos quedabamos charlanos o simplemente contemplando el fuego del hogar principal debajo de una imagen impactante dela Virgen de las Rosas.
Jueves 7 de agosto. Visita a la bodega El Esteco, donde hicimos la recorrida por el lugar de la mano de Emiliano, que nos detalló los orígenes de la bodega (ex Michel Torino, con una historia de amor incluída) y la producción del vino. Luego pasamos a hacer la degustación de los vinos de la bodega. Al finalizar, subimos a un mirador de la edificación original del Siglo XIX para ver desde arriba los viñedos, las montañas y las aves.

Posteriormente, hicimos el almuerzo en el hotel de 3 pasos, con una vista al patio posterior de la Estancia, donde hay glorietas para degustar una copa de vino mirando la estética colonial, con las montañas de fondo, y una piscina central. Aprovechamos el día nublado, para entregarnos al relax total, en una sesión de masajes dentro del hotel (¡lo necesitábamos!).
En tanto por la tarde, visitamos la bodega Amalaya, que pertenece a los mismos dueños de la bodega Colomé. Allí, «merendamos» una tabla de quesos con dos copas de vino ($30.000 la cuenta) en una terraza espeluznante que tiene uno de las marcas más nuevas de la industria vitivinícola en la ciudad salteña. Incluso, tienen opción sin Tacc. A la noche recorrimos la plaza de Cafayate y los lugares de artesanías (imanes a $1000, pulseras de acero $6000, pulóveres norteños $36.000, etc)
Viernes 8 de agosto. Salimos de Cafayate y tomamos la legendaria Ruta Nacional 40 con destino a Molinos. En el trayecto es soñado: nos topamos con el mirador Quebrada de las Flechas y Quebrada del Cañón, además de otros lugares para ir frenando y disfrutando el paisaje que es una locura. La ruta es de ripio por lo que hay muchos sectores de calaminas (surcos generados por la erosión del viento) por lo que se recomienda hacerlo en camioneta o en auto con precaución. Al igual que en La Quebrada de las Conchas, la naturaleza nos regala imágenes increíbles como El Búho.

Ese trayecto dura dos horas y media hasta arribar a Molinos, un pueblito frenado en el tiempo. Allí nos alojamos en Hacienda de Molinos, una posada que pertenecía al último gobernador español realista. El hospedaje es sacado de un cuento.
También hay comedor para almorzar y cenar sin estar hospedados. La gastronomía es de primer nivel, incluso nos cruzamos turistas italianos, franceses, y turistas argentinos que solo estaban de paso y almorzaron en el lugar. Hacienda de Molinos tiene tres hogares divididos en tres salas para leer los días fríos, beber una copa o tomar un cafe antes de dormir. En una zona lateral se encuentra la pileta para los días de verano.
Molinos es recomendable para ser un lugar de paso de Salta a Cachi o de Cafayate a Cachi/Salta. Es muy pintoresco para recorrer en un día. Hacer cabalgatas, y recorrer la pequeña ciudad. Además, está el Centro de Interpretación (museo) tiene una entrada de 500 pesos, que te refresca la vida de los Calchaquíes en el Valle que habitaron esas tierras y le da marco histórico e importancia a Indalecio Gómez, quien promulgó la Ley Sáenz Peña (el voto). También está la Iglesia, donde descansan los restos del dueño del hotel.

Asimismo, se puede recorrer El Camino de los Artesanos en Seclantás. A 45 minutos de Molinos. Ahí podes encontrar artesanía textil de primerísima calidad, ponchos, ruanas, alfombras, que podes encontrar desde 350 mil pesos. El más popular de la zona es el «Terito» Guzmán, hijo del «Tero» Guzmán con una historia de trabajo en esa especialidad que le confeccionaron prendas a Juan Pablo II, Papa Francisco, Lionel Messi, Alfonsín, entre otras personalidades.
Sábado 9 de agosto. Desde Molinos partimos rumbo a la bodega Colomé, situada a 17 km. A partir de las 10 ya se puede acceder a la visita guiada por el lugar que es maravilloso. En nuestro caso hicimos la degustación de cuatro vinos de altura mientras Darwin nos contaba la historia fascinante que guarda los orígenes de la bodega nacida en 1831, y luego adquirida por el suizo Donald Hess, también fundador de la bodega Amalaya.

En la misma bodega está el museo de James Turell, el artista que Donald admiraba. El museo te “parte la cabeza”. El recorrido dura aproximadamente una hora donde podrás apreciar las obras de luz que cambian según la percepción.
Ni hablar que es una experiencia única que el predio en el que esta la bodega también se pueda visitar el museo para unir en una jornada la pasión por el vino y el arte.

El almuerzo de 3 pasos lo hicimos en la posada La Estancia, dentro de la bodega, con un paisaje único hacia el valle y los viñedos. Nada que envidiarle a otro país del mundo, ni a California, ni a Sorrento, ni a Bordeaux.
De Colomé, fuimos a Cachi, es un trayecto de dos horas y media por la ruta 40 con unos paisajes alucinantes. Cachi tiene una plaza central con locales para comer y comprar artesanías. También está el museo arqueológico y la iglesia principal. Desde allí se ve los puntos del Cachi nevado, muy lindo para ver los riscos con nieve desde el epicentro del pueblo.

La llegada a Salta capital fue las 20 horas, donde a la noche concurrimos a la Peña Boliche Balderrama, un lugar típico de la noche salteña, donde no faltan el baile, los cantos y platos típicos de la cultura norteña. El show dura hasta la 1.30 am aproximadamente.
Domingo 10 de agosto. Salida temprano hacia Iruya. Desde Salta el viaje es de aproximadamente seis horas por ruta 9 y empalme con la 34. Retomamos la ruta nacional 9. Pasamos por Jujuy: Volcán, Purmamarca, Maimará , Tilcara y Quebrada de Humahuaca. El camino es de ripio, con precipicio, calaminas, por lo que hay que ir despacio, pero realmente las pupilas y el corazón le van a agradecer por el paisaje que parece una verdadera obra de arte pintura al óleo. Se alcanza los 4.100 metros del altura pasando por pueblitos recónditos y luego se inicia el descenso.

Por la tarde, llegamos a Iruya, que su nombre responde al origen de fundación del pueblo. Nos hospedamos en Hotel Iruya, en el punto más alto del pueblito de 3400 habitantes, con una vista única. Primero hicimos la recorrida al cerro del Mirador del Cóndor. Consiste en una caminata de una hora y cuarto aproximadamente por caminos que por momentos son empinados, es importante llevar calzado apropiado y agua. No es para niños ni personas con movilidad reducida ni con vértigo. Su nivel de dificultad es mediano a alto.
Por la tarde, realizamos el Mirador de la Cruz, consiste en caminar un sendero mucho más corto y leve de nivel a la misma altura del Hotel Iruya. Desde allí se puede apreciar toda la ciudad desde una punta y las montañas de lado. En tanto por la noche, no hay mucha actividad ni movimiento, tampoco peñas.

Lunes 11 de agosto. Recorrido por la ciudad. La iglesia, una de las atracciones más importantes y antiguas del pueblo. No solo como atracción turística sino como lo que significa para la comunidad. Charlamos muchísimo con el Padre Miguel, quien nos dio un panorama de la sociedad e historia de los uruyeños. Luego, hicimos un paseo por la escuela primaria, y la plaza del barrio Tablada. También se recomienda hacer el trayecto a pie hacia San Isidro (dos horas a pie aproximadamente 40 minutos en vehículo), que nosotros por cuestión de tiempo no llegamos a hacerlo.

Martes 12 de agosto. El recorrido que pasa por el Dique Cabra Corral es fascinante. Son dos horas en auto desde Salta capital hasta Coronel Moldes, donde llegamos a Sentio Camps, una finca de 30 mil hectáreas de naturaleza, que tal como su nombre lo indica en latín tiene la misión de potenciar el «sentir», que cumple con creces. Sentio Camps te recibe con los brazos abiertos para llevarte a una burbuja en la que todo lo vivido se multiplica por la majestuosa e imponente naturaleza, que rodea todas las actividades.
En nuestro caso, dado el poco tiempo con el que contamos, hicimos una experiencia por el Cañón del Juramento con avistaje de aves. Juan, Leo y Vizcacha fueron los encargados de acompañarnos. La experiencia comenzó, como no podía ser de la mejor forma, con la aparición, atípica de cóndores, que con su elegancia y despliegue, nos sorprendieron y agasajaron con su presencia mientras introducíamos nuestros pies en el agua cristalina. La flotada en kayak por el Cañón del Juramento, despierta múltiples sensaciones en una experiencia inmersiva en el corazón de la naturaleza. Jamás lo olvidaremos.

Luego hicimos la travesía en 4×4 al Mirador del Cañón del Juramento, hasta llegar a la cima de un cerro donde la vista es de una belleza indescriptible y desde donde se puede avistar con mayor cercanía a estas aves que le dan identidad al lugar, cóndores y águilas.
En el camino la naturaleza te atrapa, y te pueden interceptar zorros, o hasta pumas. Sentio Camps, para los amantes de las aventuras, también ofrece actividades con más adrenalina como rafting en el río Juramento, y paseos en bicicleta eléctrica.

Sentio Camps es un proyecto ambicioso, una propuesta diversa y completa para el turista que tiene como frutilla de postre la construcción de domos en dos puntos centrales (primera etapa estará lista en noviembre a cargo de Adrián García del Río, el mismo creador de los domos de Salinas Grandes) los que los turistas puedan hospedarse en este lugar que se impone como un novedoso destino dentro de Salta.
Salta, tan linda que enamora. Y damos fe. Volvimos enamorados de Salta.
Manuela Arancibia, Ministra de Turismo y Deportes de Salta
Macarena Gutiérrez Caliuolo, Jefa de Prensa de Ministerio de Turismo y Deporte de Salta
Lic. Laura Romero, Responsable de FAM Press
Mariano García Cainzo, Socio Gerente de Del Vino Hotel Boutique y Miembro de la CD de Camara Hotelera de Salta
Juan Bravo, Traslados
Hosteria Patios de Cafayate, Cafayate
Hacienda de Molinos, Molinos
Juan Facundo Assaff, propietario Hotel Iruya
Restaurante Patio de San Francisco y Peña del Olivo, Salta Capital
Noemí Balderrama, Peña Boliche Balderrama, Salta Capital
Sofía Sierra, Iván Cornejo, Adrián García del Río, Juan, Leo y Vizcacha de Sentio Camps, Dique Cabra Corral
Bodega Colomé, Colomé
Bodega El Esteco, Cafayate
Josefina R. Saravia de Don Numas Spa, San Lorenzo